Soy un producto de la escuela publica argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo tambien fue a la escuela publica y acaba de terminar su quinto año. Pero en las decadas que pasaron desde que empece primer grado inferior nuestro sistema educativo cambio rotundamente. Cuando yo era chico solo iban a colegios privados los garcas que querian educarse a fuerza de hostias y los raros que preferian hablar otros idiomas y los vagos que la escuela publica no soportaba mas. Pero mis amigos y yo-hijos de la clasica clase media porteña-sabiamos que el sistema de educacion estatal era nuestro lugar: la escuela publica era la mejor, la primrera opcion. Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado-y la mayoria no lo hace. La educacion publica ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene mas remedio, tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio mas pobre de la poblacion. Enre el 20 por ciento mas rico, uno de carda siete.Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a la escuela publica: en 2006, segun un informe del centro de estudios de politicas sociales
Las cifras precisan lo que sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los mas pobres.
El fracaso de la educacion publica es el efecto mas espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solia ser su estandarte: la forma mas eficiente de producir esa relativa integracion social que constituyo como pais, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas. La educacion publica servia para euilibrar, para integrar, para "redistribuir"-y para producir un pais mas educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una caracteristica de muchos estados actuales-sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuela, y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes- y es curiosa ¿quien se imagina al gerente de coca cola pidiendose una pepsi?

Asi que tengo una propuesta populista parar encarar la cuestion educativa. Es una ley que habria que votar cuanto antes: Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrias, ganacias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben terner alguna carga. Y esta sera modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prision y pedorreta publica, que todos los funcionarios del Estado-de un nivel equis para arriba-sin excepcion, manden a sus hijos a la escuela estatal mas cercana "Es posible que, entonces, la educacion mejore seriamente.